La sabiduría de la selva

San Francisco Yarinacocha, Perú

La amazonía peruana es una tierra que guarda enorme sabiduría y los integrantes de la cultura Shipibo-Conibo son unos de sus grandes guardianes. En la selva, las mayores maestras son las plantas. Es a través de ellas que se vive, se sana y se crea.

La ayahuasca es la principal medicina tanto para el cuerpo como para el espíritu y ésta es tierra de sabios chamanes que por siglos han sabido compartir sus enseñanzas. Las mujeres son quienes han sido las encargadas de plasmar las visiones ceremoniales en complejos diseños geométricos que se entrelazan como redes.

A estos diseños se les denomina Kené. Nacen del efecto alucinógeno del consumo de la ayahuasca y se trasladan de mano de las mujeres hacia la pintura de la piel, la cerámica, la madera y por supuesto, los textiles.

Se utilizan principalmente lienzos de algodón. Se pintan con un barro al que, según Hermenegilda Sánchez, bordadora de San Francisco Yarinacocha, le llaman “barro especial”. Algunos también se tiñen previamente con caoba. La mayoría de los lienzos se bordan posteriormente, por sobre la línea del dibujo, agregando decenas de colores vibrantes a cada composición.

La base de los textiles son los diseños de tramados abstractos que generan patrones repetitivos, como retículas. Los más antiguos son visiblemente más geométricos y de líneas rectas, y a partir de ahí han ido evolucionando en motivos cada vez más complejos, integrando curvas y otras formas.

También se pueden observar dibujos figurativos recurrentes en las telas como la anaconda o boa, la liana y el corazón de la ayahuasca (fácilmente confundido con una flor). Pero lo cierto es que la variedad de escenas que se plasman son tan amplios como la imaginación de las mujeres shipibo. Se bordan soles, peces, personas y hasta seres míticos como sirenas.

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Hermenegilda está organizada con algunas compañeras para vender sus textiles en un pequeño local de San Francisco a los turistas que llegan hasta ahí. Su marido, Francisco Ventura es un conocido chamán de la región. Y éste a su vez, está transmitiendo toda su sabiduría sobre las plantas de poder a su hija Tessy.

Los Ventura Sánchez son una familia en constante contacto con la cosmovisión de su pueblo y que gusta de compartirla con los visitantes. Siempre desde el respeto y la honra que le deben al entorno y a sus ancestros.