El Huipil

México, Guatemala
Texto: Colaboración de Florencia Puebla

En muchas regiones de Mesoamérica (área conformada por México, Guatemala y parte de Honduras y El Salvador), observarás a las mujeres vestir huipiles. Esto es una túnica suelta y sin mangas, compuesta por dos o más lienzos tejidos en telar de cintura y cocidos de forma vertical; generando un atuendo largo que cae sobre el torso, con tres aberturas superiores para el cuello y los brazos.

El huipil tiene su origen en tiempos prehispánicos, y antiguamente llegaba hasta las rodillas y tobillos. En el presente, muchas comunidades mantienen su largo y otras lo han acortado, quedando justo arriba o debajo del ombligo. A pesar de que las mujeres en Mesoamérica parecen haber vestido históricamente estas piezas, lo cierto es que en la época precolombina únicamente podían portar huipiles las que correspondían a los estratos más altos de las sociedades.

El resto llevaba su torso desnudo. No obstante, cuando llegaron los españoles consideraron esta práctica como impura e inmoral, y las obligaron a cubrir sus pechos. Esto generó que se comience a utilizar popularmente el huipil, masificándose su uso en gran medida y desencadenando la creación de nuevas técnicas, patrones estilísticos y formas de vestirlos.

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Como el telar de cintura en Mesoamérica es un instrumento y actividad propia del mundo femenino, el huipil también lo es. Llevarlo las hace ser mujeres y pertenecer a una comunidad, aportándole identidad y una manera de relacionarse con los demás.

Son ellas las que elaboran los huipiles que vestirán a lo largo de toda su vida. Las solteras no llevan el mismo que las casadas, madres o abuelas; y en momentos de fiestas sacan a relucir bellas y elaboradas prendas que dejan ver la capacidad, conocimiento y detalle que poseen las tejedoras y bordadoras.

Con sólo observar un huipil puedes darte cuenta de la zona donde se lo viste. Sus materiales y peso indican si es un huipil de tierra caliente o de un lugar donde las temperaturas son bajas. Por otro lado, el olor que expiden sus fibras y tramas indica su edad. Si es joven huele a hierba fresca, ya que la mayoría de las mujeres tejen cercanas al pasto.

Cuando su aroma es a humo es que es un huipil ya adulto; usado entre fogones y labores domésticas. Los de entierros son específicos para ese momento de la vida, así como los de boda; y cada comunidad tiene su estilo, colores y diseños. Asimismo, los que poseen pequeñas aberturas debajo de los brazos, dan cuenta que son utilizados por madres que buscan la manera más sencilla de que su huipil les deje amamantar a sus hijos y seres que crían.

Tejer y portar huipiles es un acto de resistencia cultural y de orgullo femenino. Son muchas las formas y maneras de vestirlos, por lo que hace que sea una prenda llamativa, original y flexible al paso del tiempo y a las tareas que las mujeres realizan. Esos quehaceres que acompañan con el bamboleo que hace el huipil en el andar de su cuerpo.